jueves, 5 de marzo de 2009

¡Poesía, coño, poesía!

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Dos poemas dos
de Octavio Paz:


LAS PALABRAS

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.

De Calamidades y milagros (1937-1947)


Proema

A veces la poesía es el vértigo de los cuerpos y el vértigo de la dicha y el vértigo de la muerte;

el paseo con los ojos cerrados al borde del despeñadero y la verbena en los jardines submarinos;

la risa que incendia los preceptos y los santos mandamientos;

el descenso de las palabras paracaídas sobre los arenales de la página;

la desesperación que se embarca en un barco de papel y atraviesa,

durante cuarenta noches y cuarenta días, el mar de la angustia nocturna y el pedregal de la angustia diurna;

la idolatría al yo y la execración al yo y la disipación del yo;

la recolección de los pronombres acabados de cortar en el jardín de Epicuro y en el de Netzahualcoyotl:

el solo de flauta en la terraza de la memoria y el baile de llamas en la cueva del pensamiento;

las migraciones de miríadas de verbos, alas y garras, semillas y manos;

los substantivos óseos y llenos de raíces, plantados en las ondulaciones del lenguaje;

el amor a lo nunca visto y el amor a lo nunca oído y el amor a lo nunca dicho: el amor al amor.

Sílabas semillas.

De Árbol adentro (1976-1988)

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