lunes, 15 de diciembre de 2008

“Un país de oropel y opereta legislado por bufones”


Así lo dice Luis González de Alba en su columna de Milenio:

“Los legisladores buscan justificar su última tropelía: 252 mil pesos de “aguinaldo”… (menos mal que enarbolan la bandera del laicismo), y creen convencernos al autoalabarse de la más grotesca manera. Hundidos hasta el último lugar en la apreciación de los ciudadanos, peor calificados que nuestra pésima y corrupta policía, se dedican a bordar ocurrencias mientras combaten las reformas que podrían paliar la crisis que nos llega del mundo y nuestra legislación agrava. No pudieron diseñar una reforma que atraiga inversiones a energía, no quisieron bajar el IVA de 15 a 10 general. Pero se les fundieron los fusibles cerebrales para subir a la Constitución el “derecho a la cultura” y hacer obligatoria la educación media superior.

“En los tiempos del PRI, desde la izquierda hacíamos mofa de la creencia mágica según la cual una vez que la alimentación era declarada derecho inalienable, los legisladores priistas se iban tan orondos a celebrar que habían puesto el hambre fuera de la ley. Ocurre lo mismo ahora, en estos tiempos pluripartidistas, porque ¿sabe usted?, resulta que son los mismos: allí siguen Arturo Núñez, Ricardo Monreal y tantos que cambiaron de chaqueta, pero no de pensamiento.

“No consiguen legislar lo importante, pero en las trácalas para arrebatarse la piñata de nuestros impuestos nadie los iguala. Los principios del PRD son tan sólidos que, habiendo acusado al PT de invención salinista (el diablo mayor), no tuvieron empacho en aliarse con eso para obtener unos millones extra, aunque debieran perder senadores según hizo falta: prestaron a Rosario Ibarra y a una Josefina Cota al PT para cobrar los millones destinados a quien tiene al menos cinco curules… Cota regresa al PRD por exigencia de la nueva presidencia, pero ordena López Obrador a Ricardo Monreal cubrir el hueco, y ninguno se sonroja. Luego acusan de corrupto al PRI…

“El antisalinismo se les disolvió en cuanto vieron que podían acaparar unos millones más para el Frente que formaban con el PT si, contra toda voluntad de los electores, reetiquetaban PT a senadores elegidos como PRD. Ni siquiera es afán de poder, es de dinero. En eso resultaron peores que su padre el PRI, que a todos engendró.”

Martín Guerrero

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