domingo, 26 de octubre de 2008

Fue una jalada de pelos


No fue el largo brazo de la ley (aunque García Luna estaba a su lado), tampoco la mano de Dios que tan famoso hizo a Maradona, mucho menos la “mano invisible” del mercado que supuestamente lo regula (constatamos hace poco que no era más que un mito genial). No, se trató más bien de la mano dura (verdadera mano negra) de la autoritaria autoridad que se impuso sobre la autoridad autoritaria del lado opositor del mismo Estado.
Pero las evidencias son contundentes: al más viejo estilo pythecantropus no erectus la diputada (“¡tengo fuero, tengo fuero!”) Aleida Alavez fue detenida, retenida y remadreada por la mano peluda del guarurismo federal (del local mejor ni hablamos). Ya se van a “deslindar responsabilidades” para saber de quién es la mano que detuvo las ansias libertarias de la diputada (verdadera Pandora de la reforma petrolera) en su carrera por abrir de par en par las puertas senatoriales.
No hay que ser, una corriente de aire podría acabar de un golpe con la mayor parte de los integrantes del Senectus, que de allí proviene Senado. Alto a la represión de los irreprimibles. No dejemos que esto se convierta en una jalada de pelos. ¿De qué? ¡De pelos!


Martín Guerrero

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