martes, 14 de octubre de 2008

¿Por qué el escándalo?



El asunto de las hummer no tiene importancia, se trata de otra mancha en la piel del tigre de un sistema político apuntalado por formas corporativas de control y representaciones antidemocráticas pero que reditúa votos; es otro síntoma de la concepción gremial y por lo tanto patrimonialista de los sindicatos de estado; es la expresión de un procedimiento político electoral que permite convertir agremiados en militantes de partido, y aliados en servidores públicos (aunque sirvan al privado); es la defensa de privilegios, prebendas, uso de recursos públicos y formas solapadas de corrupción; es, en suma, otra cara del poder, de la forma en que ese poder se obtiene, se ejerce y se defiende en este país.
El escándalo hace que los medios de comunicación vendan su nota y sirve para el golpeteo político, en abono de unos o de otros. Pero el verdadero escándalo debiera ser el hecho de que buena parte de los alumnos -y sus familias- carecen de los nutrientes diarios suficientes para el rendimiento escolar. La carencia en infraestructura, y la carencia de profesores verdaderamente “didactas”, plenamente mentores, hace el panorama más sombrío. Un ejemplo, aunque no se trate de educación básica, refiere el seguimiento dado a un grupo de alumnos de la UNAM a quienes se aplicaron pruebas diversas, exámenes de rendimiento y clases especiales para tratar de saber por qué no rendían académicamente y hallar también la forma de mejorar sus notas. Sólo cuando se les dio de comer diariamente pudieron mejorar su desempeño. Así de simple.
Sin duda hay profesores comprometidos en uno y otro bando. La profesora Gordillo no lo está, o peor aún, sólo está comprometida consigo misma. Y de la “no profesora” Vázquez Mota es mejor no hablar, es una nulidad.


(¿Por cierto cuántas gordas por litro rinde una Hummer?). Martín Guerrero.



No hay comentarios: