jueves, 30 de octubre de 2008

Ésos son, ésos son…



Estaba un cierto secretario de seguridad pública del GDF, llamado Manuel Mondragón y Kalbo, en la firma de un Convenio por la Cultura Cívica con el Consejo Ciudadano, cuando a pregunta sobre los 400 Pueblos que un día sí y otro también ocupan Insurgentes y Reforma, dijo: “Si fuera por mí los sacaba a patadas. ¿Y sabes cuánto tiempo nos tardaríamos en sacar a los 400 Pueblos?: 10 minutos.

Cinco minutos menos que resolver el conflicto zapatista, de acuerdo a los tiempos previstos por Pendejente Fox, quien se hace bolas con una reforma petrolera que se hace chiquita y se hace grandota, y que todavía quiere romperle el queso al Caudillo de la cruzada nacionalista y soberana.
A lo mejor el invicto policía capitalino —a quien un pequeño grupo de porros en la marcha de 2 de octubre puso en peligro, por lo que tuvo que ser retirado en calidad de bulto— ya encontró candidatos para probar sus tan deseados cañones de agua que la ALDF no termina de aprobarle.
Ya sabemos que hay encuerados bonitos (Spencer Tunick los junta) y encuerados feos como esos indios de los que se burla el calvo médico militar con su sarcasmo: "Por cierto, muy bonita la visión... Ellas están muy guapas y ellos están muy atractivos". ¿Todavía no han descubierto el perfil turístico que tienen los encuerados?

A lo mejor, de los 14 mil millones de pesos destinados para la inversión de proyectos específicos en materia de seguridad en el año próximo –solamente de la PGJ y la SSP DF–, se puede dar un pellizquito para las intervenciones estéticas de los 400 Pueblos, porque eróticamente están pa’l perro (como yo, agrego).

Martín Guerrero






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